Mostrando entradas con la etiqueta Revolución Mexicana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revolución Mexicana. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de noviembre de 2012

¡Haz patria...!

México es tierra de lucha. Así lo marca nuestra historia, nuestra herencia, nuestro linaje.

De los guerreros aztecas, hijos del quinto sol, a los charros armados de espuela y fusta que gritaron ¡Tierra y Libertad!.

De los indígenas que —a la mala– aprendieron que una bala se pronuncia igual en cualquier lengua, a los estudiantes cuya sangre demostró que ni el estruendo de la metralla opaca a la voz del pueblo.

Por eso hoy festejamos la Revolución Mexicana.
Por eso es México y no Méjico, porque siempre luchamos.

Cada generación tiene su lucha, y cada individuo su esfuerzo particular nunca más ni menos importante que el de otro. La patria se defiende no sólo en el campo de batalla, sino también en el día a día, con el quehacer cotidiano.

El problema está en que, tan cimbrado tenemos el gen guerrero, que ahora nos volcamos mexicano contra mexicano. Esa es la verdadera razón de nuestro fracaso. Hemos llevado el complejo de inferioridad a un grado tal que nos constriñe a "chingarnos" al prójimo —al compatriota– para sentirnos plenos.

Como gobernantes, hemos perfeccionado la Política al estilo Penélope —la esposa de Ulises, que tejía durante el día y destejía por las noches– . Como gobernados, hemos llegado a la idiotez de pensar que un país se contruye a base de pancartas, marchas y bloqueos. Ya estuvo bueno.

La historia nos demuestra que un enemigo en común une incluso a los más diversos individuos, haciéndolos aliados en la lucha. Hagamos pues, nuestros enemigos al conformismo, la ignorancia y la apatía. Que nuestras armas sean el trabajo, la educación, y la solidaridad.

Según Don Belisario Domínguez "si cada uno de los mexicanos hiciera lo que le corresponde, la patria estaría salvada". La realidad es que no basta con hacer lo que nos corresponde, hay que ir más allá y buscar siempre facilitarle el trabajo al siguiente, en vez de esperar a que lo haga por nosotros. Que esa sea nuestra lucha.

¡Haz patria: Ayuda a un mexicano!

Ahora sí, como diría Facundo —Cabral, no el otro– perdón si me propasé y me puse moralejo. Nadie puede dar consejos, no hay hombre que sea tan viejo.