"¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte?
Lo interesante, lo original, sería que alguien lo amenazara a uno con la inmortalidad."
Borges dixit.
Me gusta la idea.
Podría exponerte, humillarte y dejarte saber que fui yo quien lo hizo. Debería hacerte pagar y cobrarte intereses. En cambio, mi vendetta será menos obvia y más permanente: Te haré inmortal.
No es amenaza. Es una promesa firme y directa. Te haré inmortal.
Plasmaré tu esencia, grotesca, en mi relato y lo haré de forma tal, que siempre te conocerán y sabrán quién fue esa mujer de escasas luces, salvo por su cabello amarillo.
¿Te parece poco? La historia lo dirá. Haré mi parte (tú ya hiciste la tuya) y ya veremos.
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